La idea de un Cielo Único Europeo se empezó a gestar en la década de los 60, cuando se creó Eurocontrol,
con el propósito de lograr un espacio aéreo superior único.
Hoy en día el Cielo Único Europeo es un ambicioso proyecto que pretende reformar la estructura de la gestión
del tránsito aéreo en Europa, con el objetivo de satisfacer las necesidades futuras de seguridad y capacidad.
Según datos de Eurocontrol, el tráfico aéreo se ha incrementado en más de un 50% en la
última década. Después del descenso temporal sufrido como consecuencia de la caída general en la
economía mundial tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, el tráfico se ha
recuperado definitivamente, y se estima que crecerá un 4% al año durante los próximos 15 años,
alcanzando cerca del doble del tráfico actual en el 2020.
Los sistemas actuales, que se encuentran en un proceso de continúa mejora, deberían
ser capaces de manejar el incremento de carga que se produzca hasta mediados de la próxima década.
Más allá de esta fecha, y a pesar de que la capacidad del espacio aéreo se ha incrementado
en un 80% desde 1990, el continuo crecimiento del tráfico aéreo hará necesario implementar medidas
más radicales para evitar una seria congestión.
El aumento del tráfico aéreo incide directamente en el incremento en los retrasos de
las aeronaves, que tiene su principal repercusión en los usuarios, y que implica una
sustancial carga económica para las aerolíneas. Los retrasos suponen para las compañías
aéreas entre 1.3 y 1.9 billones de euros al año.
Los retrasos se deben a una combinación de factores: condiciones climatológicas adversas, problemas
de los aeropuertos o de la operación de las compañías en dichos aeropuertos, y capacidad insuficiente
del sistema de control de tráfico aéreo.
A pesar del enorme esfuerzo por modernizarlo y hacerlo más eficiente, el sistema de gestión del tránsito
aéreo en Europa sigue siendo bastante costoso. Está constreñido por una red de rutas que, en la mayoría
de los casos, están basadas en las fronteras nacionales y no en el flujo de tráfico aéreo, y uno de cuyos
principales obstáculos es la heterogeneidad de las prácticas de trabajo empleadas.
Por otra parte, el incremento del tráfico aéreo requiere que se ponga un especial énfasis
en la garantía de la seguridad. La gestión de la seguridad debe ser reforzada para garantizar que el
tráfico pueda seguir creciendo sin que el transporte aéreo corra ningún riesgo.
La mejora del tránsito aéreo, unida al avance de las tecnologías de las comunicaciones, así como
del posicionamiento de las aeronaves, ofrece la oportunidad de lograr mejoras significativas en la
eficiencia y seguridad del transporte aéreo.
Se pretende y se confía, en que la iniciativa de Cielo Único Europeo organice el espacio aéreo
y la navegación aérea a nivel europeo, estableciendo los fundamentos de un sistema unificado
que sea capaz de atender el crecimiento anticipado.
La iniciativa de Cielo Único Europeo propone una aproximación legislativa para resolver
las cuestiones que afectan actualmente al transporte aéreo, así como para permitir que el
sistema de gestión del tránsito aéreo dé respuesta a las demandas futuras.